martes, 19 de febrero de 2008

Gregory Corso, peluquero

Los poetas de la beat generation vuelven a estar de moda, sobre todo entre los nuevos lectores, y la verdad es que no sé cómo interpretarlo. He buscado una respuesta en un libro de Gregory Corso recién reeditado, The Happy Birthday of the Death -que es de 1960-, y en lugar de eso he encontrado un curioso poema, titulado Pelo: "Mi hermoso cabello está muerto/ Ahora soy una cabeza pelada/ O cuando me miro en el espejo/ la calva que veo es aún más calva..."
Es curioso que el mundo dé tanta importancia a la calvicie. Cuando apenas nuestras raíces empezaban a batirse en retirada, mi hermano comentaba con pánico que no había nada peor que un calvo bailando en una discoteca; no en una oficina ni en un semáforo, sino en el centro de la pista: eso era para él el colmo del patetismo. Tuvimos suerte de comprobar pronto -sobre los 25 años- que no era para tanto, sin los terrores que asaltan a los maduros de 40: ¿Dejaré de ser yo? ¿Seguiré atrayendo a las chicas? ¿Conseguiré trabajo sin pelo?
Es tan lamentable oír a un calvo justificarse -con la peregrina idea de que somos más inteligentes, o más viriles- como entender la motivación última de quienes tratan de ridiculizarnos, sólo por una rara ceguera materialista: yo tengo algo que tú no tienes.
Una vez alguien propuso la genial idea de hacer una antología española de poetas calvos del siglo XX, de Pepe Hierro a Martín López-Vega, por ejemplo, y que en lugar de la típica nota bio-bibliográfica todos confesáramos la lista de productos que hemos usado para evitar lo inevitable, desde el popular Minoxidil a los carísimos champús de Klorane, ¿a que estaría bien?
El sabio Uwe Topper suele pronunciar una sentencia lapidaria: "Es mejor ser calvo que no tener pelo". Para mí, que amo el cabello hermoso (algo que -como el futuro para Borges- sólo pertenece a los otros) la del pelo es, de las muchas pérdidas que el tiempo depara, la que menos me cuesta asumir. Y es un consuelo creer que, con mimo y dedicación, lo bueno también puede crecer cráneo adentro.

4 comentarios:

Antonio Rivero Taravillo dijo...

He colgado en fuegoconnieve una foto de Corso, más calvo que nunca. En homenaje a ti, maestro.

alejo dijo...

"En cien años...". Me ha encantado el homenaje, y a falta de nada mejor sobre la testa, me quito el sombrero. Abrazos!

Ivan dijo...

El sabio Uto tenía una frase todavía mejor dedicado a los gordos: Es mejor tener barriga que ser un mutilado con un hueco a la altura del estómago. Pero me gusta cómo les has puesto las puntas sobre las íes a las raíces, estas malvadas y vagas raíces.

i.

alejo dijo...

Te regalo otra del viejo Miguel Candela: "Quienes temen la crisis de los 40 son los que llevan 40 años en crisis". Yo pasé mi crisis de los 40 a los 20, de modo que tengo dos décadas de liberación y gozadera extra. ¡Ningún tiempo pasado fue mejor!