martes, 12 de febrero de 2008

Defender la alegría

"Aquí andamos, defendiendo la alegría". Quienes suelen llamarme al teléfono están acostumbrados a oírme responder de ese modo, un sucedáneo de ese conjuro argentino que tanto me gusta, el porteñísimo "está todo bien". Aunque el mundo se caiga sobre nuestras cabezas, hay que decirlo y creérselo: está todo bien. Y lo que no esté, se arreglará.
Me gusta decirlo y me gusta el poema de Benedetti, y me gusta la canción de Serrat y me gusta todo el disco que ambos grabaron juntos, El Sur también existe. Ahora, el noi de Poble Sec y un montón de artistas más han vuelto a grabar ese tema para hacer campaña en favor de Zapatero. Le alabo el gusto al PSOE, y también al arreglista, que ha puesto la canción más vivaracha, como más roquerita.
Un único pero: no soy partidario de que unas siglas se apropien de un territorio, de una bandera ni de una canción como ésta (por eso los himnos tienen tan poco predicamento entre los amantes de la música: porque excluyen a quienes no militan en unas determinadas filas). Vale, pues, la canasta, sólo con una condición: que el mensaje, que es hermosísimo, valga para todos. Incluso para aquellos que defienden el vinagre visceral y el colmillo torcido. No sé si la poesía sirve para ganar unas elecciones, pero sí para mirar la realidad de un modo menos áspero, más amable.

3 comentarios:

Lucia dijo...

"No pongas tus sucias manos sobre Mozart", eso fue lo primero que cruzó mi mente al ver la campaña. Las palabras, las canciones, no tienen dueño.

Rafael González dijo...

Yo creo que si Mario siguiese viviendo la mitad del año en España, como antes, y conociese el actual contexto, estaría encantado con poner su grano de arena. De hecho, creo que lo está, aun viviendo lejos.

alejo dijo...

Lucía, yo preferiría en todo caso que todo el mundo pusiera las manos sobre Benedetti, a ser posible limpias, y todo iría muuuucho mejor.
Rafa, seguro que el poeta, que siempre ha estado en la calle, en las paredes, en los cuadernos de los estudiantes, en los lectores (que somos mucho más que dos) está contento de que sus versos sirvan para respaldar una corriente de progreso. Pero sé que mucha gente fuera de esas respetables siglas también defiende una alegría afín, y a eso me refiero. No me alegro con que la derechona reaccione con furia ante la campaña: siempre han tenido mal oído musical, pero me cuesta entender que les asquee el mensaje. En YouTube hay versiones sonrojantes de contrapropaganda con esa misma canción. No hay que parar hasta que se reconozca la poesía como alimento de primera necesidad.Insisto, para todos: los retrógrados son los más necesitados.