domingo, 8 de noviembre de 2009

Eso que llaman éxito (III) Paz Vega

Varias compañeras de mi periódico recuerdan a Paz Vega cuando estudiaba con ellas en Ciencias de la Información. Cuentan que ya por aquel entonces la trianera no pasaba desapercibida entre los varones, lo cual no significa nada, porque dicha Facultad es un inveterado vivero de estudiantes bellas. Es curioso ese designio que envía a unos a Hollywood y a otros, por ejemplo, a El Correo de Andalucía. Paz Vega se codea con los astros de la Meca del Cine, se morrea con el deseado Colin Farrell en la recién estrenada Triage, gana una millonada por poner sus grandes ojos negros y su mentón partido ante la cámara; sus antiguas compañeras, en cambio, echan horas extra en jornadas estresantes por mil y pico euros. Claro que cuando Paz Vega estrena una película todo el mundo se apresura a denunciar que es un actriz francamente mala, mientras que mis amigas son felicitadas con frecuencia por su buen hacer; además, si en un periódico se comete algún error -que alguno siempre hay- se solventará con una simple fe de errores y servirá para envolver el pescado de mañana. Paz Vega podría ganarse hoy la vida haciendo entrevistas, pero la suerte ha querido que sea ella quien las ofrezca. En este último trabajo, casualmente, la actriz hace de novia de un reportero. Para que luego digan que este gremio nuestro no es endogámico.

4 comentarios:

Antonio Rivero Taravillo dijo...

En mi próxima reencarnación, yo quiero ser compañero de clase de estudiantes como las que dices, y si además de bellas no son tontas y se dedican al periodismo, mejor que mejor. Hoy me he acordado de ti viendo al hijo adoptivo de Lampedusa en el Dominical. Un abrazo.

Daniel Ruiz García dijo...

Yo fui precisamente uno de los que compartió pupitre con la susodicha. Lo que recuerdo de ella: simpática, algo vulgar y más bien del montón. De las que uno no se volvería a mirar, salvo por la peculiaridad de su vestimenta: solía lucir un traje-malla enterizo que la ceñía bastante. Quiero decir que, como en el cine, la chica nunca ha apostado demasiado por la sugerencia. Es una opción.

Herblay dijo...

Enorme, Luque. Y que vivan las redactoras de El Correo de Andalucía!

Jorge Ignacio dijo...

Paz Vega es toda una hembra, de esas impresionantes que, si no la hubiera reclutado el cine, lo hubiera hecho un buen marido forrado de pasta hasta los dientes. Es la típica andaluza que uno sueña tener en la cama alguna vez. ¿Qué hacer con ese cuerpo y ese mentón partido? Pues gozar la papeleta...Y nosotros invocarla sin remedios.
Claro, que mujeres así hay miles, anònimas...
Un abrazo para Alejandro Luque.