lunes, 26 de enero de 2009

Lección de Economía (I) Mario Conde

En esta profesión uno nunca se aburre. La semana pasada, sin ir más lejos, me tocó cubrir una de esas noticias que no sabe uno muy bien por dónde coger. Me refiero a la visita del ex banquero Mario Conde a la Cárcel Provincial de Sevilla, esta vez no para purgar ninguna condena, sino para participar en una donación de libros en la que cada año invitan a algún famoso con experiencia penitenciaria. Conde, que durante toda mi juventud fue el paradigma español del éxito, la prueba fehaciente de que el sueño del enriquecimiento rápido era sólo cuestión de conocer los atajos, se ha hecho escritor y editor. Ignoro qué tiene esa doble vertiente literaria, que presta cobijo a los personajes más dispares. Tal vez que no pide credenciales antes de ingresar, no lo sé.
El caso es que ese señor que se llama como un personaje de las novelas de Leonardo Padura se plantó en el salón de actos y, micrófono en mano, empezó a buscar la complicidad de su auditorio acortando distancias, alardeando de manejar la jerga, tratando de dar a entender que ellos y él no eran tan diferentes. Hubo unos minutos de convincente speech, hasta que Conde cometió el fatal error de caminar por la cuerda floja del sermón. Acabó marchándose de improviso, visiblemente molesto con los sarcasmos que empezaron a lloverle de aquí y allá.
Lo que Mario Conde representó durante años se afianzaba, entre otras cosas, en la ficción de que era un elegido, alguien poco menos que tocado por los dioses. Vano esfuerzo es intentar ahora jugar a que pertenece a la misma realidad que esos reclusos, vano exponerse como una víctima del sistema. Él seguía acaparando los flashes, los demás siguen sumidos en la oscuridad y el anonimato.
No recuerdo que el ex banquero, en sus tiempos de reinado, promoviera ningún plan de reinserción social como los que hacen ahora otras entidades. No había que agradecerle, pues, sino la molestia de haberse desplazado hasta allí. Quiso humanizarse, confundirse, siquiera por un momento, con esa manada. Pero la manada, que carece de libertad pero no de orgullo, lo rechazó.

3 comentarios:

valero cortadura dijo...

¿y qué está editando Mario Conde?, ¿poesía, narrativa, ensayo? Vaya vaya

alejo dijo...

Pues amigo Valero, publica libros suyos como 'La palabra y el Tao', donde glosa a Lao-Tsé, entre otras curiosidades. Puedes consultar el catálogo en www.editorialseneca.es. Sí, se llama así, la editorial. Sin comentarios. Abrazos.

Rafael del Barco Carreras dijo...

12-05-09 JUICIO EN BARCELONA POR EXTORSIÓN Y DENUNCIAS FALSAS.

ACUSADOS, RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA, ALFREDO SÁENZ ABAD, Y OTROS.

EL BANESTO DE MARIO CONDE, INTERVENIDO POR EL BANCO DE ESPAÑA.



Rafael del Barco Carreras



Un repaso al desastroso BANESTO de 1994. La sexta jornada del juicio para dilucidar quien y cómo se originó una querella, ampliada y ratificada cuatro veces, con las falsedades que convertidas en indicios criminales condujeron al juez Luis Pascual Estevill a dictar tres autos de prisión, y retirarlos tras cobrar 50 millones de pesetas, con la presunta complicidad del abogado externo del banco, Rafael Jiménez de Parga, multiplica las falsedades y mentiras de todo el proceso, entrecortadas por el “no recuerdo”.

Primer testigo, el sicoterapeuta del administrador de Harry Walker, González Mestre, que tras pasar tres días en la cárcel y la posterior “suspensión de pagos” de su grupo cayó en profunda depresión, y pedía 300.000 euros de indemnización. Por suerte corta declaración seguida de la desgraciada testificación de seis cargos de aquel Banesto. Jubilados, prejubilados o despedidos. Casi, o todos, letrados del Banco. Por el momento me ahorraré nombres por si se me escapan descalificaciones que los seis se merecen. Lo único claro a un oyente imparcial, inexistente, era que Alfredo Sáenz Abad, presidente del banco y actual segundo de Emilio Botín, ni intervenía ni sabía que se cocinaba en una Mesa Calificadora Central, que tampoco calificó nada. Si nombres y cargos se pasaban responsabilidades cargando a ausentes, por las cartas cruzadas entre sucursal y central respecto al grupo Harry Walker, para Banesto Grupo Olabarría, en Madrid pedían datos que nunca llegaron. Situación justificada en un bucle de preguntas e ininteligibles respuestas que el Presidente de la Sala interrumpió por reiterativas.

Una anécdota, el pago de una factura al Bufete Jiménez de Parga por 3.500.000 de pesetas por unas investigaciones (sin precisar) de una agencia llamada INVESTIGATION BOUREAU, propiedad de los Jiménez de Parga. Otra, la presencia en el asunto, también sin precisar, del difunto Ramón Guardans, prohombre barcelonés nieto del gran CAMBÓ, presidente del Comité Regional de BANESTO, que acabaría mal por cuestiones crediticias con su propio banco.

Todos colapsados en su labor en el banco, la cifra de morosos pasaba de los 300.000 millones antes declarados a 700.000 con un 30% en Barcelona. Oyendo a aquellos ex cargos, pidiendo a gritos un psiquiatra o psicólogo para centrar su personalidad y circunstancias en aquel BANESTO, se entiende el porqué de sus escasos recuerdos y olvidos, y la propia intervención del Banco de Mario Conde por el Banco de España. Si uno ratificó una de las querellas, pasando de anterior acusado a testigo, otro se acogió en 1998 a una excelente jubilación anticipada compensando un crédito de 8 millones y otras prebendas, con en la actualidad un bufete propio que trabaja con Banesto y dice otras instituciones financieras. Se repetía también el caso de otro testigo en otra jornada, despedido a la brava. Y cuidado, aquella gran pelota morosa y totalmente incobrable, rodaba de mucho antes de Conde. Se renovaban créditos desde tiempos inmemoriales, y por lo deducido en cada “nuevo crédito” se estampaba en la carpeta “Grupo Olabarría”. Uno de los declarantes aseguraba que un director de la OP Barcelona siempre confirmaba los expedientes con un “tranquilos, esto es del Grupo Olabarría” a pesar de en repetidas veces haber oído a Pedro Olabarría que él jamás avalaría porque no se sentía obligado ante aquellas renovaciones. Pero, como si de una premisa se tratara, nadie mencionó a Javier de la Rosa y Banca Garriga Nogués, procedencia del enredo.

Si el primer banco nacional era un basurero, y a tenor de banqueros y ex bancarios, comparando con bancos y cajas actuales, donde se dan por supuestos los valores morales de los reales beneficiarios de los créditos, los gestores de los grupos, se conceden grandes cifras sin aval, y se renuevan y amplían créditos, se entiende un poco más la ACTUAL PROFUNDA CRISIS. Y si aquel Banesto repartía dividendos en pura quiebra, los actuales igual, y las cajas declarando beneficios.

Una jornada, más que aburrida, decepcionante o preocupante por el mensaje trasmitido, y por la poca moral que clientes y bancarios ponían de manifiesto. Ver www.lagrancorrupcion.blogspot.com