viernes, 23 de abril de 2010

No te preocupes


Casi no me había dado cuenta, pero de un tiempo a esta parte es una frase que repito constantemente. No sé si lo hago como contribución cívica -tal y como están las cosas, me resultaría insoportable aportar algún nuevo desasosiego a mi prójimo- o como una especie de mantra que repito sin cesar. No te preocupes. No te preocupes.
Por ejemplo, uno de los componentes de Marlago se disculpa por fumar junto a mí durante la entrevista:
-No te preocupes -le digo-, yo he sido un devoto fumador hasta hace apenas dos años. Incluso todavía me gusta oler el humo.
Mercedes, la mujer que nos ayuda en casa, se disculpa por no poder venir el próximo día, pues tiene un pariente enfermo:
-No te preocupes -le digo-, la salud y la familia son lo primero.
El escritor Unai Elorriaga lamenta haber escrito "para Alejandra" y no "para Alejandro" en la dedicatoria que me hace de su último libro:
-No te preocupes -le digo-, hay mañanas que ni yo mismo sé quien soy, como el Orlando de Virginia Woolf.

Creo que este enfoque vital lo aprendí en Argentina. Allí hay una frase socorrida y magnífica que es "está todo bien". Es como un conjuro. Se puede estar yendo el país a la mierda, puedo todo ir cuesta abajo, y de pronto se dice "está todo bien" y suena como un bálsamo que lo mismo disuelve una disputa que distrae un dramón.

De modo que, mi querido lector, insospechado cómplice, aunque sé que te ha dejado el novio o la novia, y que te has quedado sin trabajo, y que no puedes sacarte de la cabeza ese marrón familiar o no tienes con qué combatir esa sensación de vacío, o simplemente estás harto de oír noticias catastróficas y de no ver horizonte por ningún lado, aquí te ofrezco mi mano y te invito a repetir conmigo:

No te preocupes. Está todo bien.

2 comentarios:

lcg dijo...

También sirve

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa.

Herblay dijo...

Ojalá, Luque querido, vaya todo bien. De verdad. Un beso enorme